En los tiempos en los que vivimos cada vez es mas habitual las intolerancias alimentarias, las alergias, las digestiones pesadas. Y en vez de mirar qué estamos haciendo mal, proliferan los productos SIN nada económicos y con dudosa calidad. Mi propuesta para ti son éstos panecillos, que se realizan con sólo 3 ingredientes, no es necesario amasar, ni dejar fermentar, ni largas horas de cocina, ni siquiera una gran experiencia. Tan sólo 3 ingredientes y un horno.
Ingredientes
2 cucharaditas de polvo de hornear
2 huevos
12 cucharadas de leche en polvo (yo usé desnatada)
Modo de preparación
Bate los huevos enteros el polvo de hornear. Después, agrega las cucharadas de leche en polvo de a poco, mezclando bien hasta incorporar.
Con una cuchara o manga pastelera pon la masa en una bandeja de horno con papel de hornear. Deja espacio entre los panecillos porque crecen
Llevar al horno cerca de 10 minutos a 200º C o hasta que estén dorados.
Es media tarde, pero ya ha anochecido. Hoy, como todos los días, llego a casa con prisas, muchas prisas, de la mano de mamá. Hay que hacer las tareas del hogar, y aunque se intenta, las horas del día son las que son. Me dice que tengo que hacer los deberes, que los haga en la cocina mientras ella prepara la cena, así puedo preguntarle dudas. Saco los cuadernos de la mochila. Mamá prepara la cena y de reojo la veo con un paquete para preparar un postre, calienta la leche, hago una multiplicación sumando con los dedos, abre el paquetes con las tijeras, ahora toca dividir, echa el contenido en el cazo y lo remueve. Cierro los ojos, huele a chocolate. Disfruto. Abro los ojos, he de buscar sinónimos, pregunto a mamá y me dice unos cuantos mientras pone la mezcla en el molde y lo lleva a la nevera. "¿has terminado?" pregunta. Asiento con la cabeza, me sonríe, revisa mis deberes, me da besos en la cabeza "venga, bicho, a la ducha, que en un rato viene papá".
Y eso es lo que recordé al probar éste postre, ése sabor suave a chocolate, esa textura mezcla de mousse y natillas.
Ingredientes
2 caquis persimon maduros
2 cucharadas de chocolate en polvo puro.
Preparación
Pelar los caquis y ponerlos en el vaso de la batidora, añadir el cacao puro (si se quiere más dulce añadir dátiles)
Batir todo hasta que no queden grumos
Poner en el molde, llevar a la nevera varias horas (mínimo 2).
Manolo y Toni miran el reloj por duodécima vez en los últimos cinco minutos, no pasan los segundos. Empezaron a trabajar en la obra sobre las 6 de la mañana, son casi las 10, hora de "ferse un almorssaret".
Cagüento no llega la hora del "Brunch"- maldice Toni, al ver la cara de circunstancias de Manolo sonríe- ¡Che! ¿Qué no sabes que ahora al almuerzo se le llama Brunch?
A mí no me vengas con tonterías, yo quiero un buen bocata.
¡Va! Termina éso y vamos al bar.
No les lleva ni tres minutos andando llegar a la taberna, abren la puerta y notan el calor en la cara, no hay calefacción, hay mucha gente, trabajadores, hornos funcionando, sartenes al fuego... Se acercan a la barra, en ella están las tortillas de siempre, pero les llama la atención unas albóndigas en salsa naranja, no la típica roja.
-¡Ye Juan! ¿Qué invento has hecho ahora?- Pregunta Manolo
- Son unas albóndigas con salsa de zanahorias.. Toni sonríe- Ponme un platito. Manolo no sabe qué hacer, pero al ver la cara de ilusión de Juan elige - Si es que no puede ser, ponme un bocata.
Se sientan en la mesa, se sirven el vino con gaseosa, picotean unos cacahuetes y tras el primer bocado del plato nuevo dicen a la vez: - Pues no cocina nada mal el Juan éste - ríen.
Receta para 2: Para las albóndigas :
200 Gramos de tofu ahumado bien prensado
Unas 4 cucharadas de harina de avena u otra
1 cucharadita de Pimentón dulce
Una pizca de sal
Una pizca de pimienta
Para la salsa:
2 zanahorias
1 cebolla
2 dientes de ajo
1 vaso de caldo de verduras
1 hoja de laurel
Guisantes
Sal
Preparación:
Poner en un procesador el tofu, la avena, sal, pimienta y pimentón. Triturar a golpes, no queremos que se haga un puré.
Dejar reposar mientras hacemos la salsa, éso hará que la masa se haga más firme.
En una sartén caliente echar aceite de oliva, añadir las verduras picadas con la hoja de laurel. Remover unos diez minutos hasta pochar
Echar las verduras en el vaso de la batidora con el caldo de verduras. Triturar, ha de quedar como un puré. Reservar.
Volvernos a la masa de albóndigas, hacemos pequeñas bolas y las enharinamos, en mi caso puse un poco de harina de avena, pero puede ser otra.
Freímos en aceite de oliva y sacamos a un plato con papel de cocina para quitar el exceso de aceite.
Echamos la salsa en la sartén, las albóndigas y los guisantes, dejamos a fuego medio hasta que reduzca la salsa y ¡listo!
Hoy apuesto por una receta tradicional que se ha hecho universal. Es sencilla, súper económica y muy nutritiva. He visto varias recetas de Falafel y he seguido la más tradicional de todas, si quieres no comer frituras, puedes usar el horno.
Ingredientes: (4 Personas)
Medio kilo de garbanzos (dejar en remojo la noche anterior)
1 cebolla picada
1/2 taza de perejil fresco
1/2 taza de cilantro fresco
3 dientes de ajo, picados
2 cucharaditas de comino molido
1 cucharada de bicarbonato (aconsejado) o levadura en polvo
1 cucharadita de sal
1 pizca de pimienta negra
Aceite para freír
Preparación:
Lavar con agua y escurrir los garbanzos dejados en remojo la noche anterior (si tenéis maña y paciencia al frotarlos desprenden la piel, con lo que conseguimos un falafel más digestivo)
Triturar directamente los garbanzos «sin cocer» con la batidora junto con la cebolla, los ajos, el perejil, el cilantro fresco y una taza de agua, hasta conseguir una textura espesa.
Añadir la sal, el comino molido, la pimienta negra, la cayena (opcional) , el bicarbonato y mezclar un poco. Dejar reposar la mezcla durante 30 minutos
Formar con la mezcla pequeñas bolas o mini hamburguesas, del tamaño de una pelota de ping pong. Aplasta un poco.
Freír en abundante aceite de girasol a fuego medio/fuerte hasta que queden dorados (5-7 minutos). Escurrir el exceso de aceite en un plato con papel de cocina o sobre una rejilla.
Aquí va una buena receta para el tupper llena de proteínas vegetales, sale un par de raciones grandes, y os aconsejo que la preparéis de un día para el otro pues los sabpores se concentran y está más delicioso todavía. Si no tenéis tempeh, se puede hacer con tofu, seitán, legumbres, etc. Dejar volar la imaginación. 7 Con esta receta sale un escabeche blanco, si queréis cambiar añadir una cuchara de pimentón dulce o picante, le da el típico tono rojizo tan delicioso.
Ingredientes
1 paquete de tempeh (400gr)
2 cebollas en medias lunas
2 zanahorias en medias lunas
2 o 3 cucharadas soperas de miso
2 hojas de laurel
1/4 vaso de aceite de oliva
1/2 vaso de vinagre de manzana
Preparación
Pones un poco de aceite en la cazuela, doras la cebolla con un poco de sal.
Añades la zanahoria y el tempeh cortado a cuadrados.
Echas el resto del aceite, el vinagre, las hojas de laurel y medio vaso de agua.
Dejas cocer a fuego medio unos 40 minutos (ves dando vueltas de vez en cuando)
El donburi (丼,? literalmente ‘cuenco’) es un plato típico de Japón. Consiste en un cuenco que contiene pescado, carne, verduras, u otros ingredientes cocinados juntos y servidos sobre arroz. El donburi se puede hacer con casi cualquier ingrediente, incluyendo sobras. Los restaurantes chinos baratos en Japón a menudo sirven chukadon o gomoku-chukadon, varios vegetales fritos en la sartén con algo de carne sobre arroz en un plato hondo grande. A pesar de no ser tradicional de la cocina japonesa ni de la china, este platillo híbrido indica la popularidad del donburi en Japón.
Para 2 personas
1 cucharada de aceite de oliva
2 calabacines medianos, pelados y en dados
1 hoja de alga nori
1 diente de ajo picado fino
4 cucharadas de tomate triturado
2 cucharadas de sake
2 cucharaditas de salsa de soja
1 cucharada de pasta miso
200 g de arroz cocido caliente
unas ramitas de perejil picado muy fino
Preparación
Verter el aceite en una sartén a fuego medio y saltear los calabacines 1 minuto.
Añadir el nori picado y el ajo, removiendo la sartén a menudo.
Bajar el fuego un poco y sazone con el zumo de tomate, el sake y la salsa de soja.
Llevar a ebullición, apague el fuego y mezclar
con la pasta miso.
Repartir el arroz en dos cuencos calientes, cubrir con la mezcla de calabacín, adornar con el perejil picado y atrévete a comerlo con palillos.
Es una de las tapas más típicas y famosas del verano. En cada casa tienen su propia receta, hay quien le echa aceitunas, alcaparras, o pimiento rojo, huevo duro... La más básica que yo conozco lleva patatas, zanahorias, guisantes y mayonesa, a partir de ahí se añade los ingredientes más deseados. La que os presento hoy es mi versión más sencilla.
Ingredientes
1 patata grande
1 zanahoria grande
Medio vaso de guisantes congelados
Sal y pimienta
Mayonesa o un yogur al gusto.
Preparación
Echar en agua hirviendo un puñado de sal, la zanahoria pelada y la patata sin pelar(así no absorbe demasiada agua)
Dejar cocer a fuego medio unos diez minutos, añadir los guisantes y dejar cocer otros 10 minutos.
Escurrir y dejar enfriar.
Pelar la patata y cortar en cubos pequeños. Cortar la zanahoria del mismo tamaño.
En un recipiente mezclar la patata, la zanahoria y los guisantes.
Sazonar con un pelin de sal y pimienta. Y añadir la mayonesa al gusto, o un yogur natural si quieres una versión más ligera.
Meter en la nevera y comer bien fresca.
¡A disfrutar!
PD: si eres de las que siempre la ha comido con atún, añade unas hojas de alga nori tostada ooo mi receta de atún veggie.
Últimamente estoy llevando una dieta más equilibrada y saludable. He dejado el azúcar y las harinas refinadas. Mis platos están llenos de verduras y legumbres que me aportan la energía necesaria para el día. Cuido la cantidad de grasa a la hora de cocinar, mis snacks son frutas y frutos secos al natural. Voy subiendo la cantidad de proteínas ya que me mantienen llena durante más tiempo y tienen pocas kcalorias. Los resultados de ésta dieta no se ven en una semana, pero sí a la larga, sobretodo porque me voy encontrando con más energía. El cuerpo necesita cambios, si siempre haces lo mismo no cambia.
Ingredientes para 2 comensales:
180 gramos de arroz
2 vasos de agua o caldo de verduras.
Unos ramilletes de brócoli
1 zanahoria
80 gramos de guisantes frescos
Aceite y sal.
Ralladura de limón
Preparación:
Poner en un cazo el agua o caldo a hervir. Echar el arroz y dejar cocer unos 10 minutos.
Cortar la zanahoria en cuadrados pequeños o brunoise.
En una sartén caliente echar un poco de aceite, las verduras y los guisantes.
Salpimentar al gusto.
Dejar cocinar removiendo.
Agregar a la sartén el arroz hervido, saltear unos minutos.
La verdad es que cuando oigo que hay que comer legumbres de dos a tres veces por semana, me sorprende que la gente sólo sepa preparar unas lentejas con bien de carne, o un cocido con garbanzos y como mucho unas alubias también con carne. Es verdad que antes de llevar una alimentación basada en plantas yo no sabía muchas recetas de legumbres, así que lo típico era comer las lentejas siempre iguales. Al empezar a cocinar, mi madre me enseñó una de las recetas más sencillas de lentejas y a su vez riquísimas, poco a poco aprendí a cocinar las legumbres de varias formas distintas tanto en platos de caliente, como platos frescos para el invierno. Podéis ver todas las recetas aquí. De la que quiero hablar hoy es de los garbanzos con curry. A mí me gusta el curry, pero me gusta hecho por mí ¿por qué? Pues porque puedo controlar las especias, y qué verduras poner. No ha sido un plato que me haya costado coger el truquillo. ¿Sabéis que es un plato rápido y que aguanta bien en la nevera un par de días?
Pelar y cortar en trozos pequeños la cebolla y la zanahoria.
Poner a calentar el aceite en una sarten. Echar la cebolla y el ajo con un poco de sal. Ir moviendo a fuego lento hasta que se poche, añadir la zanahoria y los garbanzos.
Echar más o menos un vaso de agua o de caldo de verduras junto con el curry, la pimienta, el comino y la cantidad de pimentón picante que os pida el cuerpo.
Dejar hervir al rededor de diez minutos.
En el vaso de leche introducir la harina y echar esta mezcla en los garbanzos, remover y dejar hervir unos 5 minutos, notaremos que la salsa espesa.
En un cazo aparte echar dos vasos de agua, cuando hierva echar un poco de sal y el arroz. Bajar el fuego, dejar cocer unos 15 a 20 minutos, depende del fabricante.
Servir los garbanzos con el arroz y perejil picado.
Para el día de Todos los Santos, es típico en parte de España realizar un dulce llamado 'panellet' realizado con azúcar, boniato, almendras y otros frutos secos. Normalmente, les añaden algo de huevo.
Yo he querido probar a hacerlos sin huevo y sin azúcar, ya que a mi abuela le encantan los dulces, pero no debe tomar azúcar.
Si os gusta la levadura de cerveza este queso os va encantar porque tiene muchísimo sabor a este ingrediente. La primera vez que lo probé fue porque mi madre lo tomaba en forma de pastillas que había que dejar disolver en la boca. Me hacía gracia ese 'caramelo' salado y amargo. Durante una época me empapé de cocina vegana, y leí muchísimos libros de dietética y nutrición basada en los animales vegetales, ahí fue cuando descubrí que la levadura de cerveza se utilizaba como sustituto del queso. También leí muchísimas propiedades que tiene para el pelo y las uñas (durante un tiempo me quedé con poca mata de pelo y tuve las uñas quebradizas por no llevar una buena nutrición), así que lo añadí a las ensaladas, a las cremas de verduras, a las pastas... Y después empecé a ver recetas de 'quesos' veganos. He hecho unas cuantas recetas que iré compartiendo con vosotros.
La textura de este queso es tipo crema, si lo queréis más consistente añadir más maicena.
Ingredientes:
1 taza de agua
1/4 taza de levadura de cerveza
3 Cucharadas soperas de harina de maíz
1 Cucharadita de zumo de limón
1 diente de ajo o 1 cd de ajo en polvo
1 pizca de sal
1 Cucharada de aceite de oliva
Procedimiento:
Poner todos los ingredientes en el vaso de la batidora, triturar hasta que estén bien disueltos.
Calentar en una olla y remover hasta que empiece a hervir.
Poner en un recipiente y dejar enfriar.
Guardar en nevera, conforme pasan los días el sabor es más fuerte.
Aquí os dejo un video de un sandwich que me hice con este queso:
Platazo de Tempeh a la barbacoa picante y judías verdes
Preparar pan para mojar y agua porque esto pica.
Cortar 150gr tempeh en laminas finas y poner a macerar con 1 Cd de salsa de soja, 2 Cd de salsa barbacoa, 1 Cd de pimentón picante, sal y pimienta negra.
Dejar unos 15 minutos.
Mientras se macera, laminar y pochar 1 cebolla con 1 cd de aceite.
Añadir el tempeh y dejar a fuego bajo hasta que se dore por ambos lados.
Añadir el caldo de maceración y esperar a que se haya evaporado.
El trifle es un postre inglés que se hace para aprovechar esa bollería que se está quedando dura como puede ser un bizcocho, unas magdalenas o inclusive unas galletas. Acompañado de unas frutas y una crema inglesa.
Primero se pone la capa de bizcocho, se aromatiza con algún licor o zumo (en la versión sin) para que empape el bizcocho duro y así se reblandezca.
La segunda capa suele ser unas natillas o crema inglesa y la última capa unas frutas.
Por las recetas que he visto, as frutas más utilizadas con las pequeñas del bosque como son las frambuesas, arándanos, etcétera.
Y la última capa (por si aún falta azúcar) se suele poner nata y más frutas.
La verdad, es un postre muy bonito por todas las capas y la mezcla de sabores.
Y he querido hacer una versión más ligera y a mi manera.
Seguramente, poco tiene que ver con la original, pero es la que en casa más nos ha gustado.
Ingredientes (para 2):
2 Yogures de soja (en la foto se ve uno natural y el otro de frutos del bosque)
6 Fresas
1 Cucharada de melaza o azúcar
4 Cucharadas de copos de avena
3 Nueces
Preparación:
Cortar lo más pequeño posible las fresas y echar la cucharada de melaza, dejar macerar un par de horas.
En una sartén caliente echar los copos de avena y remover hasta que quede tostada.
Abrir y cortar en trocitos las nueces.
El montaje es sencillo: abajo del todo las fresas, después el yogur y por último la avena y las nueces.
A disfrutar para desayunar o como postre o a la hora que se desee ;)
Notas:
El montaje lo he hecho así porque si pongo primero la avena y las nueces se reblandecen, lo interesante es que le den un troque crujiente al postre.
Se puede poner el yogur que más os guste o inclusive unas natillas veganas.
Si no os gusta la fresa se cambia por la fruta que más os guste.
Ya sabéis que me encanta el mijo, lo cocino muchísimo desde que me enteré que tenía muchísimo hierro, y ahora mismo es un cereal indispensable en mi cocina. Se hace más rápido que el arroz, y muy digestivo, ojo también uso mucho el arroz y la avena, y otros cereales de los que ya os iré hablando.
Y bueno como suelo tener problemas con el hierro, y además me encanta, pues lo hago a menudo. Ahora mismo empieza a refrescar, en nuestra casa deja de haber platos combinados hechos a la plancha y pasamos a platos de cuchara. Nos gusta preparar un plato contundente, en vez de dos, éso sí con una ensaladita en el medio para compartir.
¿Vamos a ver la receta?
Ingredientes para 2:
2 Calabacines
1 Cebolla
1 Cucharada sopera de aceite de oliva
50 gramos de mijo
30 gramos de almendras o un chorro de nata de almendras (u otra vegetal).
1 trozo de alga Kombu
1 hoja de laurel.
sal al gusto.
Preparación:
En una cazuela de fondo grueso, ponemos el aceite a calentar.
Cortamos la cebolla a medias lunas y las echamos para pocharlas poco a poco. A mí me gusta hacerlo con una pizca de sal (para que suelten su jugo), y la olla tapada, así a fuego lento se van dorando. Tan sólo hay que abrir la tapa y remover cada tanto. Para mí es importante que se poche y se dore pues es el fondo del caldo.
Lavar, pelar y cortar los calabacines, añadirlos a la cazuela para que se vayan cociendo.
Echar el alga kombu (nos ayuda a mineralizar el plato), la hoja de laurel (cortada para que le de más sabor).
Lavar el mijo, incorporar a la olla con una taza y media de agua. Dejar hervir unos 15 minutos.
En el último momento añadir el chorro de nata o un puñado de almendras (como es mi caso).
Triturar y servir bien calentito.
Ahora todos a ver el vídeo para salivar un poco ;)
Los que me seguís sabéis que no soy mucho de añadir salsas a las comidas, me gustan los sabores sencillos. Una vez leí que lo que mejor le sienta al estómago son las "mono comidas" (o algo así se llamaba), no no se trata de un chimpancé comiendo, sino de que tu comida se base en un sólo alimento, pues así la digestión es más sencilla. No hacemos que el estómago esté intentando digerir varios alimentos y especias. el efecto secundario de esta comida es sentirte ligero y con energía.
En la mayoría de recetas de salsas se incluyen especias que gustan a nuestro paladar, pero no tanto al sistema digestivo. A ver, no me malentendáis, claro que me gustan las especias, me encanta la canela, el pimentón ahumado, la pimienta, el eneldo, el orégano, la albahaca... todas ellas, pero no siempre puedo tomarlas así que una vez a las mil me preparo una salsa para acompañar mis escalopines de lentejas o mis falafel ligeros, y quizá esta salsita sobre las albóndigas de mijo también estén buenas.
Ingredientes:
1 cebolla
3 de zanahorias
1 cucharada de aceite
1/4 cucharadita de curry en polvo
pizca de sal
pizca de pimienta molida
Preparación:
Picar la cebolla, echar en una olla caliente con el aceite.
Pochar a fuego medio durante 5 minutos hasta que empiece a dorar.
Añadir las zanahorias peladas y cortadas a trozos.
Echar agua sin cubrir las verduras, la pizca de sal y las especias.
Dejar hervir unos 15 minutos.
Retirar el caldo y reservarlo.
Triturar las verdura e ir añadiendo el caldo poco a poco hasta conseguir la textura deseada.
Servir bien calentito sobre nuestro plato elegido.
El otro día una compañera de trabajo, madre recién estrenada, me preguntó cómo hacer papillas para bebés de cereales. Su pregunta me sorprendió, estamos tan acostumbrados a las papillas de polvos. Y claro, ella no quería darle preparados a su bebé. Pensé que sería una receta super sencilla. Cosas de la vida, ahora la que tiene que comer papillas durante unos días soy yo. Para desayunar me gusta prepararme gachas de avena o de arroz integral, me llenan de energía y son bastante más sanas que los cereales para desayuno que venden llenos de harinas, azúcares e inclusive colorantes y conservantes, añadidos que nuestro cuerpo no necesita. Ahora esta receta se ha convertido en un básico en mi nevera, a veces la utilizo para acompañar mis platos de legumbres, para mis desayunos..
Para preparar esta deliciosa crema tan sólo se necesita:
1 litro de agua mineral
1 taza de arroz integral bio
Preparación:
Poner a hervir el agua, echar el arroz.
Una vez vuelva a hervir, tapar, bajar el fuego al mínimo y cocer 45 minutos. (si tenéis olla a presión mejor).
Pasar el arroz por un pasapurés o batidora.
Si lo queréis cremoso añadir agua o leche de arroz.
El día 9 de Octubre celebramos en la Comunidad Valenciana San Dionís con el tradicional
La Mocadorà ( "pañuelada") consiste en que los hombres regalen a las mujeres un pañuelo (mocador en valenciano) en el que hay envueltos dulces hechos con mazapán de distintas formas y colores que representan frutas y hortalizas de la Huerta de Valencia.
La conmemoración de la entrada de Jaime I el Conquistador en la ciudad, comenzó probablemente con el primer centenario (1338) de la entrada a la ciudad, y, poco a poco, se fue convirtiendo en una fiesta anual. La víspera de la fiesta y durante todo el día de San Dionisio se lanzaban cohetes (según las crónicas, hubo un año en el que se llegaron a lanzar 13.000 cohetes desde la terraza del Palacio de la Generalidad). Era una fiesta muy ruidosa y fresca para las autoridades de la época que veían con recelo como los placeres carnales también se hacían patentes.
La tradición de la mocadorada se remonta al siglo XVIII, cuando tras la Guerra de Sucesión, los Decretos de Nueva Planta prohibieron la celebración de la entrada de Jaime I en Valencia. Como respuesta a la prohibición borbónica, el gremio de confiteros de la ciudad de Valencia decidió hacer dulces que según la creencia popular hacían referencia tanto a la fertilidad de la Huerta de Valencia, como a las hortalizas que los moros regalaron a la reina Doña Violante de Hungría (esposa de Jaime I).
Ya desde los comienzos, los dulces iban envueltos en un pañuelo (mocador en valenciano) y todo junto, dulces y pañuelo, constituía el regalo para la mujer amada. Poco a poco, el pañuelo dio nombre a la festividad.
Por esta tradición, muchos valencianos consideran el 9 de octubre como el día de los enamorados (su San Valentín particular). También es tradición que las mujeres conserven todos los pañuelos que su pareja les regala año tras año desde que comenzaran a salir (son una prueba de amor y como tal son conservados).
Este mazapán es llamado “cocido”, “fino” o “mazapán hecho con almíbar”. Se usa para elaborar los huesos de santo, para cubrir pasteles, tartas, o para hacer adornos. No lleva huevo. Ingredientes:
200 g de almendra molida
150 g de azúcar blanca
55 ml de agua
Preparación:
En un bol ponemos la almendra molida.
En un cazo ponemos el agua, y el azúcar.
Cocemos a fuego medio hasta que el azúcar se diluya y el almíbar se vuelva transparente.
Añadimos almíbar a la almendra y amasamos hasta obtener una pasta.
Lo hacemos una bola y la envolvemos en film transparente.
Guardamos en la nevera unas horas, hay quien recomienda un mínimo de 8 horas, yo lo tuve unas 3 horas en la parte más fría.
Antes de usar el mazapán lo sacamos de la nevera para que se ambiente (sin quitar el film transparente) lo amasamos un poco.
Separamos en varios trozos y añadimos a cada trozo colorante alimenticio.
Con cada uno de los colores hacemos las frutas que más os gusten.
Qué cosas tiene la vida, es verdad eso de que el tiempo pasa rápido. Fíjate, querido/a lector/a, que cuando me recomendaron no comer huevo por problemas hormonales, uno de los primeros pensamientos fue 'Bien, ya no tengo que obligarme a comerlo'. Sí, si comía huevo era porque había leído que era recomendable unos 2 huevos a las semana. Y ahí me veías comiendo tortillas y huevos duros que muchas veces ni me apetecían, lo mismo me pasaba con la carne. Lo más difícil para mí fue dejar los lácteos y las harinas, pero de eso ya hablaremos otro día. Hoy quiero deciros que es posible comer sin huevos, se pueden hacer 'Huevos revueltos' con tofu o se puede hacer una tortilla francesa como la que hoy os presento. El sabor aún lo tengo que mejorar pues me falta un ingrediente principal, un poco difícil de encontrar llamada 'sal kala namak' que le da el toque de azufre típico del huevo. Pero mientras lo encuentro, aquí os dejo mi versión de la tortilla francesa.
Ingredientes:
3 cucharadas de harina de garbanzos
2 cucharadas de almidón de maíz
¼ de cucharadita de sal
4 cucharadas de agua
1 cucharadita de vinagre de manzana
2 cucharaditas de aceite de oliva
Procedimiento:
Mezclar primero los ingredientes secos: harina, almidón y sal.
Añadir el agua y la vinagre (que le quitará el sabor a garbanzo), mezclar con un tenedor, a mi me gusta unir con una varillas y mover enérgicamente para añadir burbujas y que salga más esponjosa.
En una sarten caliente echar una cucharadita de aceite, pincelar con él toda la sarten.
Echar la mitad de la mezcla, dejar un par de minutos a fuego medio. Dar la vuelta para dorar por ambas caras.
Servir caliente en plato, en bocata... A mí como más me gusta es con montones de ketchup y mojar pan, por un momento vuelvo a mi infancia.
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